EL “CHOLO” FOLLE por Dr. Amadeo Ottati Folle
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Aunque los malvinenses “veteranos” saben muy bien quién fue el “Cholo”, y lo que significó para la historia deportiva del Club, no es menos cierto que para las nuevas generaciones, que no llegaron a verlo jugar, su nombre poco o nada significa.
Para esos hinchas más jóvenes -y de paso, también, para la añoranza nostalgiosa de los "viejos” playeros de siempre- va a continuación una breve reseña de los aspectos más importantes de la historia deportiva de Eduardo Folle (o el “Cholo” Folle, como todos le conocían).
Nacido el 28 de abril de 1922, “Cholo” fue el menor de cinco hermanos, cuatro varones y una mujer.
Desde muy joven mostró una especial aptitud para todos los deportes, iniciándose primeramente en el ciclismo, en donde muy pronto llegó a destacarse, obteniendo una prueba de Novicios en el circuito del Parque Batlle, en lo que se conocía como “Campeonato de los Barrios”. Una crónica de esa carrera indica que entre los vencidos por “Cholo” estuvo Cristóbal Trueba, quien fuera, con el tiempo, una figura muy importante del ciclismo uruguayo.
Pero, según cuenta la historia familiar, poco después se produjo la muerte de un ciclista durante el desarrollo de una prueba en ese mismo circuito (llamado en adelante “Circuito Novaro”, en homenaje al fallecido), y la mamá de “Cholo” –mi abuela Ángela- seguramente impresionada por lo ocurrido, le vendió la bicicleta, poniendo fin, así, abruptamente, a su incipiente y promisoria trayectoria en el ciclismo.
Ese hecho imprevisto torció el destino de “Cholo”, quien decidió entonces canalizar su vocación por el deporte dedicándose al básquetbol, arrimándose al club del barrio, que tenía, por entonces, apenas unos pocos años de vida.
Según recuerda el querido “Huevo” Bottari, la aparición de “Cholo” fue fulgurante, al punto que pasó a integrar directamente el plantel superior del Club. No puedo precisar el año en que ello ocurrió, pero presumiblemente haya sido a comienzos de la década del 40, o sea, cuando apenas tenía 17 o 18 años de edad. Una crónica periodística de la época menciona un partido entre Malvín (recientemente ascendido a Primera División) y Aguada, en la cancha de Atenas, por las semifinales del Torneo Invierno de 1942., en el que “Cholo”, haciendo seguramente sus primeras armas en el principal equipo playero (se alude a él como un “rubiecito casi desconocido por la afición”), marcó 27 de los 57 tantos con los que Malvín derrotó sorpresivamente a su linajudo rival.
Una foto colocada al pié de esa crónica, nos muestra la juvenil figura de “Cholo” junto a Tabaré Larre Borges, Benjamín Bavosi, José Segarra, Orestes Spinelli, Julio Gordon y Pedro Rolando Diz.
Precisamente de esa época (sin poder precisar la fecha exacta) data la primera conquista de Malvín en el círculo de privilegio, obteniendo el Certamen “Lord Willingdon”, derrotando en la final a Olimpia por 50 a 49. Actuaron junto a “Cholo” en esa oportunidad Diz, Gordon, Spinelli, Tabaré Larre Borges, Bavosi, Curotto y Tanoyra.
Según cuentan los memoriosos, un tiempo después se alejaron del Club varios de los jugadores titulares (justamente aquéllos de mayor trayectoria, como los hermanos Bernardo y Tabaré Larre Borges y Rolando Diz) y el “Cholo”, ya con unos años más y demostrando su inclaudicable adhesión a la causa malvinense, permaneció en el Club, apuntalando el equipo en ese difícil trance, junto con Curotto, Tanoyra, Eduardo Gordon, Tabaré Nogués y varios más.
Fueron pasando los años y la figura de “Cholo”, siempre con la casaca Nº 6 de la playa, fue adquiriendo un destaque superlativo, convirtiéndose en la máxima figura del equipo. Diversas crónicas de la época dan cuenta de su excepcional rendimiento en varios partidos, en los que aportó su habitual capacidad de conductor, y en muchas ocasiones también un goleo espectacular (en un partido que Malvín le ganó a Montevideo por 59 a 53, “Cholo” marcó la friolera de 30 puntos, algo infrecuente para una época donde no había lanzamiento de 3 puntos y, consiguientemente, se registraban tanteadores mucho más bajos que ahora. Era común ver por entonces, en las páginas de los diarios de la época, títulos laudatorios hacia “Cholo” y su foto solía acompañar las crónicas de las distintas actuaciones de Malvín.
Su creciente destaque a nivel de club le valió ser convocado en varias oportunidades para integrar la Selección nacional. Entre ellas cabe mencionar, en orden cronológico, la brillante obtención del Torneo Sudamericano disputado en Río de Janeiro en 1947. En esa ocasión completaron el plantel uruguayo figuras de la talla deMagariños, Diab, Lovera, Mesa, Roselló, Ruíz, Demarco, Antón, Vitureira y Adesio Lombardo.
Un año después, “Cholo” integró la Selección que concurrió a los Juegos Olímpicos de Londres, junto con otro gran jugador playero, Eduardo Gordon. En esa oportunidad el equipo celeste rayó a gran altura obteniendo el 5º lugar, anunciando los logros relevantes que nuestro básquetbol conseguiría en las dos próximas edicionesde los Juegos (dos terceros puestos consecutivos en Helnsisky y Melbourne). Integraron esa selección, junto a los dos malvinenses, Cienlinskas, Eidlin, Lombardo, García Otero, Ruíz, Roselló, Demarco, Antón, Diab, Acosta y Lara, Lovera y Magariños.
Tres años después, en 1951, cuando “Cholo” estaba en todo su esplendor, con toda la sabiduría y experiencia de sus jóvenes 29 años de edad, el destino quiso que, bordeando lentamente con la moto que conducía la Plaza Matriz, buscando un lugar para estacionar, fuera chocado por un auto que salió de su lugar marcha atrás, sufriendo una doble fractura de tibia y peroné. La lesión, aunque seria, no parecía ser demasiado grave, y se pensó que en pocos meses podría estar en condiciones de reintegrarse a la actividad. Sin embargo, una muy rebelde infección le produjo una gangrena que estuvo a punto de costarle la amputación de la pierna, obligando a una nueva intervención quirúrgica, sin mayores resultados.
Malvín, entre tanto, pagando un caro tributo a su importante ausencia, había descendido a Segunda de Ascenso y se pensaba que “Cholo” podría reintegrarse para la 2ª. rueda de ese torneo. Sin embargo las secuelas de la lesión fueron de tal magnitud que lamentablemente quedó definitivamente inhabilitado para la práctica del deporte, debiendo poner fin anticipadamente a su brillante carrera basquetbolística.
Obligadamente ausente de los rectángulos, “Cholo” siguió siempre vinculado a la Institución, alentando a sus jugadores en todos los escenarios donde competían, y asumiendo en algunas oportunidades la dirección técnica del plantel superior.
Un auténtico caballero dentro y fuera de la cancha, querido y respetado por compañeros y adversarios, padre, hermano e hijo ejemplar, dueño de una singular bonhomía y sentido de la amistad, “Cholo” se constituyó, por mérito propio, en un jalón insoslayable en la vida deportiva del club de sus amores.
Hace ya trece años, el 2 de agosto de 1994, “Cholo” se fue de este mundo, dejando un recuerdo inolvidable en todos quienes le conocieron. A mi tío preferido, al ídolo deportivo en mi juventud, y al entrañable e inolvidable amigo y compañero de tantos momentos gratos, vaya esta emotiva semblanza, que hoy quiero compartir con toda la gran familia malvinense.
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