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El Club Malvín sigue desarrollando propuestas innovadoras. Ya están abiertas las inscripciones para el Curso de Líderes 2013. Las mismas se llevan a cabo hasta el 23 de mayor. El curso consta de cuatro semestres, con una carga horaria de 114 horas y está destinado a adolescentes y jóvenes de 13 a 18 años. Por consultas comunicarse a recreacion@clubmalvin.net

El próximo 11 de mayor de 15:30 a 18:30 se realizará una espectacular escalada acuática para niños de 6 a 11 años. El Departamento de Recreación organizó esta jornada inflables, juegos y muchas sopresas. Anotate en Atención al Socio. Costo 170 pesos. Merienda incluída.

El departamento de Recreación del Club Malvín organizó para el próximo 13 de abril una actividad de canotaje para los adolescentes de 12 a 17 años en el Lago Calcagno. ampliar

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HISTORIA DEL GIMNASIO JUAN FRANCISCO CANIL

Sin dudas que la obra de nuestro gimnasio fue un mojón fundamental para el crecimiento del Club. De la vieja cancha abierta, del Estadio José García Patiño, Malvín pasó a edificar hace 15 años una nueva estrella en su rica historia plagada de logros institucionales.
 
 
El 30 de agosto de 1952, 14 años después de la fundación del Club, los directivos, socios y amigos inauguraron el Estadio José García Patiño, con una reluciente tribuna de hormigón con capacidad para tres mil personas, contando además con el primer tablero electrónico de nuestro país.

El domingo 28 de enero de 1996 se realizó la inauguración oficial. De todas formas las divisiones formativas ya habían utilizado el nuevo gimnasio con anterioridad. Con las estrofas del himno nacional, dio comienzo una gran noche de festejos. Se realizaron demostraciones de todos los deportes que Malvín desarrollaba. Así se apreciaron actividades de básquetbol (femenino y masculino), gimnasia rítmica, handball, voleybol, fútbol de salón y karate. Luego el presidente en aquella instancia, Werther Yánez, realizó un discurso y descubrió las placas con el nombre del nuevo gimnasio.
 
Como cierre de la jornada se enfrentaron en un partido de básquetbol jugadores de Primera División de aquel año, como Santiago Lacasa, Rodrigo Riera, Marcelo Pérez y Juan Pablo Serdio, frente a ex jugadores históricos de la playa.
 
Construir aquella obra en aquellos tiempos muy complicados (Malvín venía zafando del descenso en cada temporada) fue muy difícil e implicó muchísimo esfuerzo. En ese rubro se destacó la figura de Juan Francisco Canil que empujó por todos los medios posibles el desarrollo del gimnasio.
 
La gran oportunidad llegó a través de la venta de Juan Manuel Moltedo a Il Messagero de Roma, que significó un ingreso para la institución que rondó en los 175 mil dólares. Sin dudas que ese dinero aportado por la transferencia representó los primeros pilares de la nueva obra que se comenzaba a pensar. También es cierto que no fue el único ingreso. Casi paralelamente Malvín realizó otra importante transferencia para el medio local, que fue la de Marcelo Capalbo.
 
La construcción comenzó en 1994. En octubre de 1995, cuando dio inicio el Federal de ese año, colocaban el piso y comenzaban a realizar las últimas terminaciones. En esa temporada Malvín debió jugar como local en el Cilindro Municipal. “En una primera instancia se contrató una empresa que fue la encargada de realizar toda la estructura de hormigón. Luego todo el resto fue hecho por funcionarios del Club”, recuerda Juan José Xicarts, el popular Ñato, quien trabajaba en la cantina del Club e integraba la Comisión de Básquetbol de entonces.
 
Juan José hace memoria: “También es cierto que hubo socios que de alguna manera intentaban colaborar. Por ejemplo hubo un socio que realizó toda la instalación eléctrica del gimnasio, hubo otros que colocaron los aros. Recuerdo que los tableros fueron traídos desde Canadá, con ese sistema de bajar y subir que se continúa utilizando hasta ahora. Luego se compraron las gradas, las que están ahora por detrás de los bancos de suplentes y de la mesa de control, que se utilizaban antes en las domas de la Rural del Prado. Finalmente el piso lo colocó una empresa especializada, si no me equivoco fueron los empleados de Rego”. En ese sentido el Ñato viaja años atrás y nos cuenta que “si bien no tiene nada que ver con el gimnasio recuerdo que una de las mayores alegrías que tuve fue cuando pusieron el piso de betumen en la cancha de afuera, falté junto a mis amigos a una materia en el liceo para venir a ver cómo lo ponían, ver aquella máquina dando forma a la cancha nos llenó de orgullo”.
 
Pero la obra del gimnasio que se desarrollaba en 1995 tuvo sus problemas por aspectos económicos. Luego de realizada la estructura por una empresa, el Club apenas pudo colocar a trabajar en ella a dos funcionarios, destacándose sin dudas el gran esfuerzo de Efrain Gil Morales. Xicarts recuerda que “Morales contaba con un ayudante que tenía una alergia que en aquel entonces se llamaba lunitis, ya que los lunes nunca venía a trabajar. Pero Morales realmente fue un fenómeno, subía los bloques, ataba la cuerda abajo, subía el andamio, descargaba los bloques y así sucesivamente, no tenía inconvenientes en hacerlo solo. Realmente fue él quien terminó toda la obra en base a mucho esfuerzo y pulmón. Todos los días entraba a las seis de la mañana, descansaba un rato al mediodía, comía, jugaba unos trucos en la vieja cantina, y luego volvía al trabajo”.
 
Así fue que lentamente el nuevo gimnasio que se vivía como un sueño cobraba su forma e ilusionaba a todos los playeros del alma.
 
Pero antes de que el gimnasio se inaugurara se produjo el fallecimiento de Juan Francisco Canil. El presidente de aquel entonces, Werther Yánez, recuerda al respecto que “fue un golpe duro para todos, el impulso, la capacidad y el compromiso de “Cacho” desde que asumió la presidencia en 1976 siempre estuvieron ligados con las mejoras y el crecimiento institucional. Su vacío fue imposible de llenar. Los directivos de aquel momento no dudamos ni un instante en que el nombre del nuevo gimnasio debía ser el de Juan Francisco Canil, un hombre que llevó la conducción del Club por 20 años y lo introdujo además al camino del profesionalismo deportivo”.
 
La obra del nuevo gimnasio fue un avance tremendo para el Club, realmente para todos los hinchas de Malvín de aquel momento fue una alegría enorme, un sueño cumplido que nos llevó muchos años de plasmar. Desde los directivos hasta varios socios y amigos anónimos dejaron su granito de arena para que hoy lo podamos disfrutar. Está en el centro del club, es el gran pulmón, el hacedor de innumerables alegrías para los amantes de la institución y del básquetbol. A 15 años de su inauguración, es bueno recordar el esfuerzo, la dedicación y la ilusión que despertó para muchos hinchas que hoy ya no están pero que permanecen vivos en él, latiendo en todos nosotros. Sin dudas una gran estrella que ilumina desde aquel momento y en cada día la historia de la playa.



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